Pergolas de Aluminio

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Pérgolas de hierro para jardín

Las pérgolas de hierro para jardín son un clásico que siempre encaja con todos los estilos. La firmeza de sus estructuras y las posibilidades estilísticas de la forja hacen que sea una buena opción para tener un cenador, un porche o un pequeño refugio. Pero ¿qué debes saber de este tipo de pérgolas? 

Motivos para elegir las pérgolas de hierro para jardín

Como cualquier producto las pérgolas de hierro para jardín tienen sus cosas buenas y malas. Para que no te lleves sorpresas desagradables lo mejor es tratar de estar lo mejor informado posible. 

Entre los motivos para escoger este tipo de estructura hay que destacar su firmeza. El hierro es uno de los materiales más usados en la construcción desde hace siglos y sencillamente es así porque es muy fuerte. Las estructuras hechas de hierro son sólidas y para una pérgola esto es realmente importante. Piensa que no cuenta con el refuerzo de ladrillos, cemento u otro material y debe resistir la fuerza del viento y los golpes o envites del día a día. 

Pero no acaban aquí sus ventajas. Las pérgolas de hierro para jardín ofrecen muchas posibilidades en el plano estético. La forja es un arte muy versátil y si no quieres una estructura simple con postes y vigas lisas, el hierro forjado te da la posibilidad de crear composiciones originales. Torneados, remates y adornos que harán de tu pérgola un espacio único.  

Además de estas características hay que añadir que las pérgolas de hierro para jardín son una opción económica. El hierro es un material común y fácil de encontrar, por tanto su coste es asequible para todos los bolsillos

Pérgolas de hierro para jardín, objeciones

Pero claro, como en todo, las pérgolas de hierro para jardín también tienen sus pegas. Una de ellas es el mantenimiento. El hierro se oxida y la pérgola al ser una estructura al aire libre sufre con los cambios de temperatura, con la lluvia, el sol… y todo esto se traduce en cuidados. 

De manera periódica hay que revisar que todo esté en buen estado y si aparece cualquier rastro de óxido hay que lijar la zona y tratarla con una pintura con tratamiento antióxido. Son pequeños cuidados, pero hay que tenerlos en cuenta antes de tomar una decisión. 

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