Cada vez somos más conscientes de la importancia de aprovechar los recursos materiales de los que disponemos. La economía circular y la sostenibilidad van calando afortunadamente en nuestra forma de vida y como no podía ser de otra manera, ante la compra de una pérgola nos planteemos la pregunta ¿segunda mano pergolas, sí o no?
¿Qué ventajas nos ofrecen las pérgolas de segunda mano?
Una pérgola es en sí una estructura sencilla con una entramado de pilares y vigas con una cubierta. A priori instalar y desinstalar la pérgola para montarla en otro sitio no debería dañarla y seguir estando en perfectas condiciones.
Si esto es así, comprar de segunda mano unas pérgolas es una opción rentable. La adquirimos por un precio menor y la diferencia de precio la podemos destinar a accesorios o a una puesta a punto para subsanar pequeños fallos.
Otro punto a favor de la compra de segunda mano es la inmediatez. El producto está listo y no hay que esperar a que haga nuestra pérgola, No hay esperas: la compras, te la llevas y la empiezas a disfrutar.
Los inconvenientes
Como con todo, hay una parte negativa de la compra de segunda mano. Uno de los mayores inconvenientes es la renuncia a la exclusividad. Si compras una pérgola de segunda mano te tienes que amoldar a lo que te ofrecen, tienes que renunciar a decidir las dimensiones concretas, la forma, el color de la estructura, el tipo de cubierta y los accesorios que quieres.
Esto puede significar pérdida de centímetros o incluso metros. En resumen, tú te adaptas a la pérgola, no la pérgola a ti.
Por otro lado, hay que ser conscientes de que una pérgola de segunda mano es un producto usado. Evidentemente va a tener ciertos daños y, por ejemplo, la tornillería puede haber sufrido. Esto implica trabajos de reparación o mantenimiento para garantizar la seguridad de la estructura.
Tampoco hay que olvidarse del estilismo. En la compra de un producto de segunda mano, alguien ya ha decidido cómo quería que fuera. Solo puedes añadir remates que aporten tu toque personal.