Tener un jardín con pérgola es sinónimo de más tiempo para disfrutar del aire libre. Una pérgola permite disponer de un espacio acondicionado para combatir el sol y también el fresco o la lluvia.
Al instalar una pérgola se alarga el tiempo que pasamos en el jardín. Disponer de una casa con un espacio verde al que salir a esparcirse es un lujo que hay que explotar al máximo, y una manera de conseguirlo es tener un jardín con pérgola.
Las posibilidades son muchas. Cada pérgola se realiza a medida y aunque hay unos modelos predeterminados siempre se pueden modificar para conseguir un diseño, estilo y funcionalidad que encaje a la perfección con lo que buscamos.
Por tanto, dependiendo de las necesidades de cada cliente se pueden hacer pérgolas independientes que se sitúen en la parte de la finca que deseemos, por ejemplo cerca de la piscina para crear un espacio de sombra y donde tomar una tentempié. Pero también puede situarse en un lateral del jardín para disfrutar de un lugar en el cobijarse durante las horas de más sol, pero a la vez disfrutar de la paz y tranquilidad que reporta relajarse en una tumbona.
Otra opción es situar la pérgola junto a una valla medianera de la finca o junto a una pared de la casa creando así un tipo porche. Esta opción presenta muchas ventajas porque se habilita un espacio cercano a la vivienda que puede convertirse en un comedor y en un lugar de reunión de la familia y amigos. Un lugar donde pasar las tardes calurosas y las noches de primavera y verano.
Las pérgolas además de los toldos que se pueden recoger o extender dependiendo de la hora del día y de lo que nos apetezca en cada momento, pueden contar también con sistemas de refrigeración. De esta manera se accionan unos aspersores que rocían agua, refrescando el ambiente y permitiéndonos disfrutar más rato del aire libre.
Para las veladas nocturnas se pueden instalar distintos sistemas de iluminación creando espacios vintage, románticos, hippies… En resumen, un jardín con pérgola igual a más tiempo de relajación al aire libre.